domingo, 26 de diciembre de 2010

Web 2.0, implicaciones para la enseñanza

Es cierto que uno de los mayores problemas que enfrentan las escuelas de hoy a la hora de incorporar las nuevas tecnologías al aula es la rápida obsolescencia de éstas y los elevados costos de adquisición. Creo que la solución a este dilema la tendremos a través del uso de aplicaciones Web 2.0.  Tecnológicamente, las aplicaciones Web 2.0 son servicios de Internet, por lo que no es necesario tener instalado un software cliente en el ordenador. Así, la plataforma de trabajo es la propia página Web, que suministra herramientas on-line siempre disponibles y proporciona espacios de trabajo colaborativo  (Dr. Pere Marquès Graells, 2007). Garantizando un equipamiento que permita la navegación y teniendo acceso desde las aulas a la red, podrían explotarse eficazmente las aplicaciones educativas disponibles en la nube.

La Web 2.0 permite: buscar, crear, compartir e interactuar en línea.
  • Constituye un espacio social horizontal y rico en fuentes de información (red social donde el conocimiento no está cerrado) que supone una alternativa a la jerarquización y unidirecionalidad tradicional de los entornos formativos. Implica nuevos roles para profesores y alumnos orientados al trabajo autónomo y colaborativo, crítico y creativo, la expresión personal, investigar y compartir recursos, crear conocimiento y aprender...
  • Sus fuentes de información (aunque no todas fiables) y canales de comunicación facilitan un aprendizaje más autónomo y permiten una mayor participación en las actividades grupales, que suele aumentar el interés y la motivación de los estudiantes.
  • Con sus aplicaciones de edición, profesores y estudiantes pueden elaborar fácilmente materiales de manera individual o grupal, compartirlos y someternos a los comentarios de los lectores.
  • Proporciona espacios on-line para el almacenamiento, clasificación y publicación/difusión de contenidos textuales y audiovisuales, a los que luego todos podrán acceder.
  • Facilita la realización de nuevas actividades de aprendizaje y de evaluación y la creación de redes de aprendizaje.
  • Se desarrollan y mejoran las competencias digitales, desde la búsqueda y selección de información y su proceso para convertirla en conocimiento, hasta su publicación y transmisión por diversos soportes.
  • Proporciona entornos para el desarrollo de redes de centros y profesores donde reflexionar sobre los temas educativos, ayudarse y elaborar y compartir recursos.
Con la aparición de todas estas novedosas aplicaciones, nace una nueva preocupación ética, intrínsecamente relacionada con la democratización de la información disponible en la Red. Estarán a la disposición de todos, innumerables fuentes (especializadas o no) sobre un mismo tema. La competencia a desarrollar frente a tanta disponibilidad y el ruido que estas puedan causar para la educación es la capacidad de selección referida a la calidad y la fiabilidad de las fuentes.


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